El negocio de la clarividencia siempre ha sido algo turbulento. La aparición de muchos individuos con ganas de aprovecharse de personas que necesitan algún tipo de ayuda ha llevado a desconfiar de un sector que puede aportar mucho más de lo que se piensa; pero que necesita que no se caiga en manos de quienes solo buscan ganar dinero a expensas de los demás. A continuación, te presentamos algunas de nuestras mejores videntes de prestigio:

Rubí es nuestra vidente y tarotista premiada para el año 2015. Es la más recomendada durante el año 2014 por todos vosotros, las personas que utilizáis sus servicios. Lleva más de 20 años utilizando el tarot como herramienta secundaria a su verdadera mancia: la videncia. Es vidente natural y puede ayudarte a resolver cualquier cuestión que necesites. Felicidades a Rubí, una excelente tarotista y vidente, y sobre todo gran persona cargada de humanidad. En abril de 2015 recibió en nuestro acto anual, el gran premio GUÍA DE TAROTISTAS 2015.

Rubí - videntes de prestigio

Carlota es una tarotista especial, madrileña y además vidente. Su don de videncia hace que sea una persona con tanta sensibilidad que puede conseguir descubrir las respuestas que buscas. Carlota es una mujer con grandísima experiencia, ayudando a muchísimas personas. A través del tarot y la videncia, descubrirás el futuro gracias a ella. Por todos sus dones, y por compartirlos con el resto del mundo, es la galardonada con la primera MENCIÓN ESPECIAL VIDENCIA.

Carlota - tarotistas de prestigio

La mejor forma de no caer en estos timos es tener claros una serie de conceptos fundamentales para distinguir a los videntes de prestigio.

Las mejores videntes españolas poseen unos rasgos comunes, aspectos notables, detalles pequeños y prácticas habituales que las diferencian de ese montón de aprovechados. Y detectar todos esos matices es fundamental si no quieres caer en manos de quien no debes. Para detectar a un verdadero vidente de prestigio puedes fijarte en los siguientes aspectos:

  • No habla de dinero: si contactas con una tarotista y lo primero que hace es hablarte de su tarifa, date la vuelta y vete, porque difícilmente será una vidente de prestigio. Una buena sesión tiene como elemento primordial la conexión entre el o la profesional y la persona que acude buscando ayuda, consejo o una mera guía de lo que le puede esperar; todo lo demás es un indicio de que esta no es la persona adecuada y que no te debes fiar.
  • Inevitablemente el asunto del dinero saldrá a la luz, pero siempre fuera de ese necesario ambiente relajado de la sesión, en un entorno y situación diferentes. Y por supuesto, tampoco te ciñas a buscar una ganga, puede haber mucha calidad en un tarot económico, pero el precio a pagar siempre se debe mover entre unos márgenes coherentes y consecuentes con el nivel del servicio que se otorga.
  • La conexión es casi inmediata: poco tiempo debe pasar desde que comenzáis a entablar conversación hasta que la vidente comience a ver en ti. Ya sea con las cartas, con un elemento canalizador o simplemente mirándote a los ojos mientras habláis; una auténtica profesional vidente de prestigio es capaz de explorar en ti y comenzar a sacar a la luz algunos de tus rasgos (incluso los más escondidos) o hasta parte de tu historia sin necesidad de escucharlo por terceros. Algunas tardan más y otras menos, pero en una única sesión ya deben ser capaces de sorprenderte en mayor o menor medida. Eso sí, jamás con palabras vacías ni una verborrea digna del más enrevesado de los poemas. Su lenguaje también ha de ser claro.
  • La verdad, por delante: te guste o no, debes saber la verdad. De la misma forma que no es bueno fiarse de quien te pone la cabeza como un bombo diciendo, realmente, nada; no debes hacerlo de quienes solo te cuenten cosas buenas y no sean capaces de contarte lo que realmente sucede, o vaya a suceder. Las videntes de prestigio son, en resumidas cuentas, guías espirituales; pero también han de saber decirte las cosas, aunque puedan resultarte dolorosas.